Se trata de Patricio Pioli, quien fue condenado por el delito de «coacción y lesiones leves calificadas» por haber ejercido violencia de género contra su ex pareja, y por filtrar fotografías y videos íntimos de la víctima.

El tatuador Patricio Pioli fue condenado ayer en la provincia de La Rioja a cinco años de prisión por haber ejercido violencia de género contra su ex pareja, Paula Sánchez Frega, y haber difundido imágenes íntimas sin el consentimiento de la víctima.

El condenado deberá, además, afrontar el pago de las costas del juicio según lo resuelto por el Tribunal de la Cámara Tercera en lo Criminal y Correccional, presidido por la jueza Edith Agüero junto a los magistrados María Petrillo y Fernando Romero, a cargo del juicio por un hecho denunciado en 2017.

El tribunal encontró a Pioli culpable de los delitos de «coacción y lesiones leves calificadas» al considerar que quedó acreditada «que todas estas situaciones de violencia y hostigamiento hacia la víctima provocaron en ella un daño psicológico, un daño o quiebre en su salud mental caracterizado, entre otras, por sensación de desamparo, desvalimiento y sensación de encontrarse en situación de peligro real, perdiendo la confianza y seguridad en sí misma».

Además, los jueces resolvieron que el juez que tendrá a su cargo la ejecución de la pena y el Patronato de Liberados deberán «informar a la víctima todas las situaciones que se susciten en el proceso de ejecución atinentes a la obtención de beneficios de salidas transitorias, semi libertad, libertad condicional y libertad definitiva del condenado, imponiendo -en su caso- medidas cautelares de restricción geográfica para tutelar judicialmente la persona de la víctima».

Tras conocerse el fallo, Pioli fue trasladado inmediatamente al Servicio Penitenciario Provincial para el cumplimiento de una pena encuadrada en violencia contra la mujer, donde además recibirá tratamiento psicológico.

En declaraciones a la prensa, Sánchez Frega contó que sufrió episodios de violencia de género contra ella y contra sus mascotas durante y después de la relación con el acusado.

Además, dijo que tras hacer público el caso, fue revictimizada cuando Pioli dio a conocer detalles del abuso que sufrió por parte de su abuelo paterno.

«Ahora voy a seguir luchando para que salga la ley. Estoy bastante conmovida pero muy conforme con la sentencia, pero la verdad venía con pocas expectativas», agregó.

Por su parte, la abogada especialista en delitos informáticos, Marina Benítez Demtschenko, celebró el fallo condenatorio y el hecho de que «se dio intervención a la secretaría de la Mujer de La Rioja para tutelar los derechos de la víctima».

La Justicia ordenó, en este caso, «destruir los objetos tecnológicos secuestrados, facilitadores de la difusión no consentida de imágenes de la víctima», lo cual se enmarca en la aplicación de la Ley 26.485 de Protección Integral hacia las mujeres.