La vicepresidenta recordó a su esposo como un «soplo vital», mientras que el mandatario pidió que “que su recuerdo nos convoque a poner a la Argentina otra vez de pie». Florencia Kirchner publicó un emotivo mensaje en Instagram.

El presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández, recordaron ayer a Néstor Kirchner, quien cumpliría 70 años.

A través de su cuenta de Twitter, la ex mandataria afirmó: «El soplo vital… sí, así era él», junto a una nota del ex director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, en el diario Página/12, en la que expresa que el fallecido ex presidente «representaba el llamado, el soplo o el susurro que recorría la convocatoria a no temer, a despojarse del miedo para poder pensar sin coacciones».

Por su parte, Alberto Fernández publicó un video en el que se escuchan fragmentos intercalados de discursos de ambos.

«Hoy cumpliría 70 años mi querido amigo Néstor Kirchner. La memoria colectiva lo recuerda como el gran presidente que fue capaz de sacar al país de la postración. Que su recuerdo nos convoque a poner a la Argentina otra vez de pie», escribió el jefe de Estado.

En declaraciones a radio El Destape, el presidente destacó que «Néstor volvió a darle valor a la política cuando estaba totalmente desprestigiada», pues «después de Raúl Alfonsín fue un juego de pícaros y vivillos. Con Néstor las cosas se aclararon».

Asimismo, Alberto dijo que Kirchner «fue mi último jefe político y nadie me marcó en política como él. Sigo mucho sus enseñanzas y pude aprender mucho de su lógica».

«Tenía gran racionalidad política, y su liderazgo estuvo dado por la racionalidad de sus acciones, que era lo que esperaba la sociedad», remarcó.

También Florencia Kirchner publicó un emotivo texto en Instagram, en el que expresó: «Te extraño como se extraña a través de la década».

“Un cuadro de Los Beatles. Cigarrillos. Los colores de los setenta. Y esos pantalones, como siempre, cortos para un hombre muy alto”, comienza el texto.

Te extraño como se extraña a través de la década, y el tiempo en el que me muevo, y el tiempo en el que no puedo. Y los días todos. Los días todos en los que tu figura sigue sin aparecer. Van a ser diez años sin que levantes los brazos como gigante, caminando hacia donde parada estoy, dándome vuelta porque venís, a punto de decirte “papá”. Tenía veinte años el veintisiete de octubre de dos mil diez cuando me llamaron por teléfono y me tape la boca con la mano para que no se escuche el grito. Dejé la mayoría de mis cosas para irme corriendo a una pista de aviones y volar hacia un cuerpo que nunca más me iba a mirar. 27 de octubre de 2010, con una cita libre de Kafka en la mano: ¿Cómo será el día después de que seas eterno?”, agrega.

Y concluye: “Feliz cumpleaños papá. Nena, me dicen las señoras y me agarran el rostro, sos la cara de tu padre. Se me enciman otrxs tantxs, no me conocen la voz, no me han permitido decirles nada, pero tengo la cara de mi padre. Nena, flaca y alta como tu padre. Nena, esas son las manos de tu padre. Nena, yo conocí a tu padre. Nena, ojalá no se hubiera muerto tu padre. Nena, nena, nena”.